Erase una vez la Urss

Autor: Dominique Lapierre
Páginas: 180
Editorial: Kindle
Precio: 22,50



En julio de 1956, al volante de un Simca Marly amarillo y negro, Dominique Lapierre (entonces joven periodista del Paris Match), Jean-Pierre Pedrazzini (fotógrafo) y sus dos mujeres dejan París y se dirigen a la Unión Soviética, un país prohibido a los occidentales, para realizar un reportaje. Circulan por carreteras desiertas, recorren trece mil kilómetros utilizando gasolina de aviones o tractores, el único combustible disponible después de dejar en la capital la única gasolineta en todo el territorio soviético. La libertad de movimientos de la que gozan es notable; pueden entrevistar a cualquiera y son recibidos con curiosidad y entusiasmo por un pueblo que cree de verdad en el comunismo y que piensa que éste durará mil años. Regresan a París en octubre, trayendo consigo el recuerdo de la oportunidad única que les ha ofrecido la historia.



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Este libro lo empecé a leer por la iniciativa "Open Road Reading", y la verdad es que nunca había leído ningún libro de este autor, por lo que no sabía con que me iba a encontrar. Pero el tema me parecía interesante. El hecho de que tenga pocas hojas hace que la reseña sea corta.

Unos periodistas, acompañados de sus mujeres, deciden viajar hasta la antigua URSS para hacer un reportaje. La URSS en un país prohibido a los occidentales, pero eso no les impide llegar hasta allí. Nuestros protagonistas viven algunos de los momentos más claves de la historia de ese país; entre ellos los primeros pasos de apertura que hace el país hacia el exterior, y el momento en que Jruschov carga públicamente contra Stalin.

Un viaje lleno de anécdotas donde se pueden entrever elementos muchos más profundos: la ingenuidad de la gente y el significado que ellos tienen de la felicidad.

En resumen, un libro interesante para todos aquellos que estén interesados en el tema o que les guste la historia.





Todos los expertos a los que he consultado me han prevenido: ni los rusos ni los chinos querrán mostrar la insuficiencia y el mal estado de su red de carreteras, la escasez de surtidores de gasolina y de garajes, la inexistencia de infraestructuras hoteleras y la pobreza de las tierras cultivadas. Sobre todo, ni los unos ni los otros querrán favorecer el contacto de sus ciudadanos con extranjeros. El riesgo de contaminación sería demasiado grande. En resumen, al evaporarse nuestro bello sueño, orientamos las próximas vacaciones de verano hacia destinos más banales. Jean-Pierre reserva un velero en Cannes para explorar las costas de Córcega con su joven esposa. Yo, por mi parte, reservo dos caballos quarterhorse para compartir con Aliette la vida de los vaqueros de un rancho del Oeste americano.

6 comentarios:

  1. He visto alguna que otra reseña pero no me termina de llamar :)

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  2. Hola!!
    No conocía el libro pero me llama muchísimo la atención. Muchas gracias por ofrecerme este descubrimiento!

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  3. Hola^^
    La verdad es que no me llama, no sé si lo disfrutaría así que por ahora lo dejaré pasar.
    besos!

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  4. ¡Hola!

    Para ser honesto, el libro no me llama la atención pero de todos modos muchas gracias por la reseña.
    Es la primera vez que me paso por tu blog y me he enamorado.
    ¡Saludos!

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  5. Hola :)
    No conocía este libro, pero tampoco me termina de llamar :s

    Un besazo!

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  6. Buena reseña. El tema me parece muy interesante y me han dado ganas de leer el libro.

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